Fin de año de nuevo.
Esta semana no me sentí bien. Esta semana me sentí mal.
Tuve que dormirme antes de las 23 para calmar la ansiedad.
Sufro de ansiedad como cualquiera. En este preciso y particular momento no soy feliz.
Y esta tristeza es un proceso interno: la incapacidad de conformarme con lo que tengo.
Creo que todos llegamos a un quiebre. ¿Esto era por lo que peleaba? ¿Es realmente lo que buscaba?
Alguien vomita afuera de casa, escucho sus gritos y su sufrimiento. Esa persona se siente mal, pero es temporal, se está desahogando. En cambio, en mi caso… ¿qué me queda? A veces no alcanzan las palabras para anidar la tristeza, ni existe otro que la comprenda.
Lo tengo todo, pero ¿por qué no soy feliz?
Tengo un trabajo estable, dos carreras universitarias (una con un 93% completa). ¿Y qué? Salgo con el chico que siempre quise y vuelvo a preguntarme: ¿por qué no es suficiente?
¿Dónde está la felicidad de la que tanto hablan? Si lo tengo todo…
¿Soy una inconformista? Puede ser.
Pero sé que es algo en mí, no en los demás. Son dolores o molestias que quise tapar y que, de vez en cuando, resurgen.
“Es el estrés de fin de año”, dirán otros.
Para mí es un dolor que nunca cicatriza. No importa cuánto me quiera convencer de que no está, siempre va a estar ahí.
Hace tres años me escapé a Perú para borrarte, y te recordé todo ese viaje. Después fui a Ushuaia y también te lloré frente al Beagle.
Siempre me digo que sos una idea, porque así es hoy. Pero tengo la certeza de que no voy a olvidarte. A la vez, no tengo la valentía para ir a buscarte, porque ya no sería igual.
Tuve la tentación de buscarte, pero ¿qué podría decir? Pasaron muchos años y ya no sé quiénes somos.
Aquella vez te dije que seamos mejores. Ojalá así sea.
Me desahogo y continúo, porque confío en que el amor no es volver a golpear una puerta que en algún momento se cerró. El amor es poder seguir dándose la oportunidad de querer a nuevas personas, intentando no caer en los errores del pasado.
Los versos me surgen como agua cayendo de una cascada. Es tiempo de despedirme.
Gracias por haber sido. Estaremos juntos en otra galaxia.
Es hora de asumir responsabilidad y dejar de tapar con distracciones lo que duele.
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