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Mostrando las entradas etiquetadas como Experiencia

La magia del perdón

Te soñé Te soñé. Soñé mi versión tuya. Siempre me digo que ya no sé quién sos, y que eso también está bien. Escuché un podcast precioso sobre el perdón. Y esta vez estoy lista: ya no hay dolor ni rencor, solo buenos deseos. Dondequiera que estés, que estés bien. Lo que queda es nostalgia. Me torturé tantos años y al final entendí que perdonar algo que me dolió lleva tiempo, que si lo perdono al instante es un perdón forzado. Con el tiempo comprendí que siempre fuiste más que el error. Quizás siempre lo supe… En el sueño me escribías porque todo había pasado, pero no llegaba a leerlo. Y eso también está bien. En su momento pude despedirme, quizás desde el dolor. Hoy lo hago desde la nostalgia, en la que digo gracias por lo que me enseñaste. Puedo confirmarte que soy mejor, con más experiencia, y estoy segura de que vos también. Encontré a alguien a quien puedo abrazar en mis mejores y peores momentos, y eso es invaluable. Gracias por elegirme en aquel momento y mostrarme el lado azul de...

Se rompió la burbuja

Desde la tristeza, y desde pensar que las cosas a veces no funcionan por algo, hoy escribo. No puedo evitar sentir, pero al menos me la jugué por lo que sentía. ¿Fue lo correcto? ¿Quién soy yo para juzgarlo? Mi hermana me habla de temas que no me interesan, y así me alejo de la tristeza. Así entiendo que quizás todo este tiempo estuve forzando. Es momento de mirarme, quererme y decirme: te merecés lo mejor . Y con una mano en el corazón sé que esto no es lo mejor. He vivido algo mejor, y por eso sé qué es lo mejor. Respirá, relajate y pensá que te merecés todo lo bueno que te pasa. Te merecés a tus amigos y amigas increíbles, te merecés a tu sobrina, a tu gran amor, te merecés ese pasado inolvidable que solo vos conocés y que todavía te conmueve hasta el llanto. Te merecés sonreír un viernes por la noche, te merecés el abrazo más grande y te merecés a la mejor madre del mundo. Te merecés que, a pesar de los años, alguien siga apareciendo en tus pensamientos, aunque no seas capaz ...

F

F no es por fail . F es por fraternidad, por fogoso, por felicidad momentánea. Y si recapacito, me da miedo, porque volví a sentir eso que no se siente muchas veces en la vida. Me da terror no poder manejar la ansiedad en un contexto así, con tantos proyectos. Pero me decís científica , como si te hubiese contado que ese era mi sueño de niña. Me decís científica y se enciende algo que pensé que se había apagado. Nos reímos y mi día es mejor. Y me lo guardo, porque para ser feliz a veces es mejor mantenerlo en secreto. No puedo creer que desde un comentario tan simple haya podido conectar así. O quizás siempre lo supe. Y si lo supe, ¿será que tenemos ese poder? ¿Siempre lo sabés cuando es? Sé que lo voy a descubrir. Al día de hoy sé que hay dos caminos: que sea momentáneo, o que sea el principio de algo increíble. Voy por el camino dos. Aguante todo eso que vos decís, y nosotros por los comienzos. F también puede ser por fuerza, por fe, por futuro. Porque en cada risa compartida hay un...

Mi norte

No, no lo estoy buscando. Siempre estuvo ahí. Soy de ahí, así lo siento. Era un verano caluroso en la provincia de Buenos Aires, en la zona sur del conurbano. Ese jueves llovió. La niña llegaba en un contexto económico difícil, pero buscada por sus padres. Era 28, fin de mes, del primer mes del año, en los últimos años del siglo XX. La niña creció. Sus padres siempre quisieron que conociera sus raíces, por eso la llevaban al norte. Su norte. El norte estaba lleno de gente como ellos. El norte los esperaba. El norte era una segunda casa para esa familia. Luego llegó su compañera, y también se sumó a esos largos viajes al norte. El norte se volvió su norte. Los años pasaron y ahí estaban, siempre queriendo volver, porque el norte era otra casa más. En el norte estaba su gente, en el norte no faltarían los abrazos ni los besos, incluso en el peor momento de sus vidas. El norte. La última vez que volvió, una señora de más de 90 años le dijo: “Volviste, paloma.” Por dentro pensó: sí, siempr...