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El universo y el 2026

  Este 2026 es un Año Universal 1 , el inicio de un nuevo ciclo colectivo. Y yo lo transito desde mi Año Personal 3 , que me invita a disfrutar, a crear, a poner en palabras lo que siento y lo que observo. Las predicciones me dicen que debo desarraigarme de mis ideas , que me anime a sentir más, a vivir más. Que incluso podría enfrentar decisiones tan grandes como una separación o un embarazo. Y sin embargo, todo eso me parece lejano, porque después recuerdo que nada sucede sin acción… y yo, por ahora, solo escribo. Mientras tanto, la realidad golpea: 290.000 despidos en Argentina y un mercado laboral cada vez más hostil para los juniors. La inteligencia artificial avanza y nos obliga a capacitarnos de manera constante, porque quien no se adapta corre el riesgo de quedar afuera. El cielo también se mueve. El 25 de abril, Acuario salió del ciclo de Tauro que había comenzado hace 8 años , cerrando una etapa de rigidez y materialismo. Es un cambio que habla de innovación, comunidad ...
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El miedo

Hace unos días leí que siempre vamos a tener miedo. Y sigo pensando que es cierto. Hoy es 21 de junio y dicen que cuando empieza el invierno es un gran momento para manifestar. Quizás sea un gran momento en términos laborales, y pedir más sería pedir demasiado. En realidad, no lo sé. Sé que vengo trabajando por todo lo que tengo, y que no es casualidad ni suerte los resultados obtenidos. Sin embargo, no dejo de pensar que si al menos dos áreas de mi vida funcionan, las demás pueden debilitarse. No hay nada más cierto que aquello de que “el que mucho abarca, poco aprieta”. Hoy me hubiese gustado hacer más, pero no encontré la forma. Me costó concentrarme. Quién iba a decir que mientras más cerca estés de conseguir algo, más difícil se hace enfocarse y lograrlo. Una parte de mí quiere convencerme de que, a pesar de las emociones —que hoy son muchas— este esfuerzo está valiendo la pena. Y me quiero abrazar, me quiero repetir miles de veces que es suficiente, aunque por momentos no lo crea...

El amor más grande

✨ Quiero escribir lo más lindo que se me ocurra ✨ Quiero sumar todas las declaraciones de amor que di y recibí a este párrafo. Quiero contar cómo conocí a un gran amor, cómo crecí y evolucioné en la relación, y cómo voy a irme de esta vida sabiendo que me amaron. No recuerdo todos los detalles porque esta es mi versión. Sí recuerdo haberte visto alguna que otra clase junto a tu gata, participando, haciendo lo que mejor hacés y lo que te sale mejor: charlar, ser simpático. Mientras el tiempo transcurría, le hablé de vos a un amigo, y él, como buen centinela, decidió apoyar la movida. Me generaba un poco de miedo, inseguridad, pero igual me emprendí en el camino de hablarte, de conocerte, y la charla se dio fácil. Recuerdo la ansiedad que me generaba esperar esos mensajes y el miedo a que perdieras el interés. Hablamos de viajes, del club de nuestros amores, de nuestra carrera… por suerte no tenías ni idea de que ya nos conocíamos. El tiempo siguió pasando y el destino quiso que conocie...

Fachas

Hoy conocí mi límite, o quizás siempre lo supe. Hace 13 años me vi en una situación similar, en la que tuve que decidir ponerle fin a una amistad. En aquella época fue mi traición la que me separó, pero también las diferencias políticas con las chicas en cuestión. No recuerdo mucho de esa etapa; fue más planificado. Tampoco quería seguir con quienes me interrumpían o me hacían bullying cada vez que podían. Hoy fue una de mis (ahora ex) amigas más cercanas. Una nunca está preparada para dar estas noticias, ni la otra persona para recibirlas. Esta vez me conmoví hasta la última lágrima, esta vez no dormí. Un pequeño aviso de la familia me dejó recalculando. Lo leí, me decepcioné, pero ante la duda pregunté. Del otro lado recibí una respuesta con la mayor frialdad, alejada del consciente social. Lo reconfirmé, lo pensé durante toda la noche. Se me vinieron varios momentos en los que me sentí incómoda, en los que intentaron convencerme e influenciarme de que mis emociones no eran válidas, ...

Crecer.

Hace tiempo que no escribo Hace tiempo que no escribo, que no exploro en lo profundo de mis pensamientos. Las palabras surgen y no sé si son las mejores, pero al menos son las mías. Hace unos días vi un video que decía que cuando elijo a alguien, acepto eso que elijo, y que no puedo vivir quejándome de lo que decidí. Pensándolo bien, no me quiero quejar: lo quiero solucionar. Es increíble todo lo que podemos llegar a hacer por amor. Qué importante es el amor todos los días, en todas sus formas. Qué importante es el abrazo cuando no sabés hacia dónde correr. Qué importante la contención de esos que más querés. Qué importante el empujoncito para llegar hacia eso que soñás. Me encuentro en esa etapa de mi vida en la que no sé lo que me espera, y vivir se trata de desconocer por momentos. Pero vivir también se trata de intentar, de buscar lo mejor para una, y si fuera posible, lo mejor para muchos más. Hoy entiendo que escribir es también una forma de abrazar, de contener, de empujar. Que ...

La magia del perdón

Te soñé Te soñé. Soñé mi versión tuya. Siempre me digo que ya no sé quién sos, y que eso también está bien. Escuché un podcast precioso sobre el perdón. Y esta vez estoy lista: ya no hay dolor ni rencor, solo buenos deseos. Dondequiera que estés, que estés bien. Lo que queda es nostalgia. Me torturé tantos años y al final entendí que perdonar algo que me dolió lleva tiempo, que si lo perdono al instante es un perdón forzado. Con el tiempo comprendí que siempre fuiste más que el error. Quizás siempre lo supe… En el sueño me escribías porque todo había pasado, pero no llegaba a leerlo. Y eso también está bien. En su momento pude despedirme, quizás desde el dolor. Hoy lo hago desde la nostalgia, en la que digo gracias por lo que me enseñaste. Puedo confirmarte que soy mejor, con más experiencia, y estoy segura de que vos también. Encontré a alguien a quien puedo abrazar en mis mejores y peores momentos, y eso es invaluable. Gracias por elegirme en aquel momento y mostrarme el lado azul de...

Twenty-nine

Veintinueve. Mientras transcurre la madrugada sé que voy a despertar con un año más. Ha sido un enero terrible. Sobre todo ese día en que no pude respirar. Solo quería abrazar a mamá una vez más, ver a mi hermana, a mi sobrina, a papá… y a vos, mi buen amor. Las lágrimas caían y le rogué a mi cuerpo volver. Me dejó volver, aunque quedaron algunas secuelas. Hace unos días me emocioné porque pude dar esos abrazos y sentirme llena. Soy afortunada: están ustedes, sin condición. Pienso en ella, que está en una cama de hospital, con ganas de volver a su tierra. No me olvido de que está conmigo. Y si es momento de que se vaya, se quedará conmigo como razón para cumplir el objetivo. Y si no se tiene que ir, me acompañará físicamente, aunque a distancia, feliz seguramente porque finalmente lo logré. De cerca, espero, estarán ellos para abrazarme y celebrar conmigo algo que vengo buscando hace muchos años. A la vida, tarde o temprano, no le va a quedar otra que dármelo. Por la persistencia que m...