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Mostrando las entradas etiquetadas como reflexión

Se rompió la burbuja

Desde la tristeza, y desde pensar que las cosas a veces no funcionan por algo, hoy escribo. No puedo evitar sentir, pero al menos me la jugué por lo que sentía. ¿Fue lo correcto? ¿Quién soy yo para juzgarlo? Mi hermana me habla de temas que no me interesan, y así me alejo de la tristeza. Así entiendo que quizás todo este tiempo estuve forzando. Es momento de mirarme, quererme y decirme: te merecés lo mejor . Y con una mano en el corazón sé que esto no es lo mejor. He vivido algo mejor, y por eso sé qué es lo mejor. Respirá, relajate y pensá que te merecés todo lo bueno que te pasa. Te merecés a tus amigos y amigas increíbles, te merecés a tu sobrina, a tu gran amor, te merecés ese pasado inolvidable que solo vos conocés y que todavía te conmueve hasta el llanto. Te merecés sonreír un viernes por la noche, te merecés el abrazo más grande y te merecés a la mejor madre del mundo. Te merecés que, a pesar de los años, alguien siga apareciendo en tus pensamientos, aunque no seas capaz ...

Mi norte

No, no lo estoy buscando. Siempre estuvo ahí. Soy de ahí, así lo siento. Era un verano caluroso en la provincia de Buenos Aires, en la zona sur del conurbano. Ese jueves llovió. La niña llegaba en un contexto económico difícil, pero buscada por sus padres. Era 28, fin de mes, del primer mes del año, en los últimos años del siglo XX. La niña creció. Sus padres siempre quisieron que conociera sus raíces, por eso la llevaban al norte. Su norte. El norte estaba lleno de gente como ellos. El norte los esperaba. El norte era una segunda casa para esa familia. Luego llegó su compañera, y también se sumó a esos largos viajes al norte. El norte se volvió su norte. Los años pasaron y ahí estaban, siempre queriendo volver, porque el norte era otra casa más. En el norte estaba su gente, en el norte no faltarían los abrazos ni los besos, incluso en el peor momento de sus vidas. El norte. La última vez que volvió, una señora de más de 90 años le dijo: “Volviste, paloma.” Por dentro pensó: sí, siempr...