Este 2026 es un Año Universal 1, el inicio de un nuevo ciclo colectivo. Y yo lo transito desde mi Año Personal 3, que me invita a disfrutar, a crear, a poner en palabras lo que siento y lo que observo.
Las predicciones me dicen que debo desarraigarme de mis ideas, que me anime a sentir más, a vivir más. Que incluso podría enfrentar decisiones tan grandes como una separación o un embarazo. Y sin embargo, todo eso me parece lejano, porque después recuerdo que nada sucede sin acción… y yo, por ahora, solo escribo.
Mientras tanto, la realidad golpea: 290.000 despidos en Argentina y un mercado laboral cada vez más hostil para los juniors. La inteligencia artificial avanza y nos obliga a capacitarnos de manera constante, porque quien no se adapta corre el riesgo de quedar afuera.
El cielo también se mueve. El 25 de abril, Acuario salió del ciclo de Tauro que había comenzado hace 8 años, cerrando una etapa de rigidez y materialismo. Es un cambio que habla de innovación, comunidad y desapego. Y yo lo siento como escritora: como si me pidiera que deje atrás viejas formas y me atreva a narrar desde otro lugar, más libre, más humano.
Escribir en este tiempo es un acto de resistencia y de disfrute. Resistencia, porque pongo palabras donde otros ven números fríos. Disfrute, porque mi Año Personal 3 me recuerda que incluso en la crisis hay espacio para la metáfora, para el encuentro, para la alegría de crear.
Quizás la enseñanza sea esta: reinventarnos sin perder lo humano. Aprender, capacitarnos, adaptarnos… pero también vivir, sentir, y no olvidar que detrás de cada número hay una vida, un sueño, una historia que merece ser contada.
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